2. Abastecimiento y saneamiento

Para mejorar los progresos relacionados con la salud humana, hay que garantizar el suministro y el saneamiento. Sin agua limpia no podemos tener buena salud.

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Entre las áreas rurales y urbanas se producen las diferencias más pronunciadas. En 2011, el 70% de las personas que carecían de instalaciones de saneamiento vivían en zonas rurales. El 83% de la población sin acceso a una fuente de agua de consumo mejorada vivía en zonas rurales.

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panel02imagen1La falta de acceso al agua y al saneamiento agrava las desigualdades de género porque son especialmente las mujeres y las niñas quienes recolectan el agua recorriendo largas distancias.

panel02cuadro3La distancia media recorrida por las mujeres y las niñas en África y en Asia para proveerse de agua es de 6 km, con un peso en agua equivalente a 20 kg.
Las instalaciones mejoradas de agua reducen el tiempo que dedican las mujeres en recolectar el agua y su carga doméstica, benefician su salud y les permiten disponer de mayor tiempo para actividades productivas, educativas y de ocio. Un acceso adecuado a los servicios de agua y saneamiento también beneficia la privacidad de mujeres y niñas, reduce las enfermedades urinarias y los casos de ataques y abusos sexuales causados durante la recogida de agua, o por la noche, al salir a orinar o defecar a la intemperie.

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